Concello de Cervo

Este hermoso concello de la Mariña lucense abarca una extensión de 78 kilómetros cuadrados dividida en seis parroquias: Castelo, Rúa, San Román de Vilaestrofe, Cervo, Sargadelos y Lieiro, todas ellas con una belleza paisajística propia. En el legado de la historia de Cervo destaca el Conjunto Histórico Artístico de Sargadelos, que está formado varios bienes patrimoniales: restos de las instalaciones siderúrgicas, Antigua Fábrica de Loza, la presa, Casa de la Administración, Casa del Peso, Pazo de Ibañez, Jardín del Pazo de Ibañez, Paseo de los Enamorados, Iglesia de Santiago de Sargadelos y cementerio.

La importancia de las minas de caolín fue decisiva para el establecimiento de fábricas de cerámica, de las que era materia prima esencial. Por el Puente Romano de origen medieval, que se sitúa en la zona del Bao, pasa el río Cobo, que desemboca en el puerto de San Ciprián, uno de los primeros puertos balleneros del mar Cantábrico y que en el siglo XVIII llevaba a las Antiguas Reales Fábricas de Fundición y Loza de Sargadelos. A lo largo de este río se encuentran diversos molinos antiguos hasta su desembocadura en la playa. Cervo tiene hermosas playas como la de Rueta, en las inmediaciones de la capitalidad y playas tranquilas y cómodas en el corazón de la villa de San Ciprián, también conocida como “La Península de la Paz”.

 

La Catedral de Mondoñedo

Fábrica de Sargadelos

La Cerámica de Sargadelos surgió de la iniciativa ilustrada de Antonio Raimundo Ibáñez en los primeros años del siglo XIX, con la inauguración de una fábrica de loza en la parroquia del ayuntamiento de Cervo en el año 1806. Sumado a la infraestructura siderúrgica, contó con la calidad sobresaliente de los yacimientos de caolines existentes en las proximidades de Sargadelos.

La fábrica vivió una épca de esplendor, llegando a producir 20.000 piezas anuales de loza a comienzos de los años treinta del siglo XIX; placas, floreros y jarros, diseñados con un estilo neoclásico, inspirado en la loza inglesa de Bristol. Piezas pintadas a mano con estampación y policromía.

Más de 1.000 familias llegaron a trabajar para la fábrica en 1849, de donde salían 205 carros y 22 buques de cabotaje con más de 100 hornadas de loza. Cuatro hornos distintos, 30 estufas, molinos, nueve grandes talleres completaban el recinto.

Las pérdidas ocasionadas por los pleitos familiares de los Ibáñez llevaron a la fábrica a cerrar como empresa en el año 1875.Y no fue hasta la segunda mitad del siglo XX que se recuperó su legado.

En 1968 comenzaron las obras de la actual fábrica de cerámica de Sargadelos. La nueva fábrica formaba parte de un proyecto destinado a la recuperación moderna de la identidad gallega, impulsado por Díaz Pardo y otros creadores e intelectuales gallegos en el exilio.

En 1972, el perímetro de las antiguas Fábricas fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.